Historia antigua  













El pueblo de Villarroya del Campo se asienta al pie de un pequeño relieve en la confluencia de los arroyos Orcajo y Villarroya. Los primeros pobladores de este estratégico enclave fueron los celtíberos que en torno al siglo V antes de Cristo, situaron un poblado en la parte alta y plana del relieve, al igual que hicieron en otros muchos lugares en el Campo de Romanos y la comarca del Jiloca. Se trataría de un conjunto de pequeñas construcciones de barro rodeadas de una muralla defensiva a base de grandes piedras toscamente trabajadas. Para aislar el asentamiento y aumentar el carácter defensivo del relieve los celtíberos excavaron un gran foso en la roca. Este foso ha sido posteriormente utilizado por los habitantes de Villarroya del Campo como camino y para excavar cuevas y guardar el ganado. El acceso al poblado se situaba probablemente en su lado suroeste, en un camino que aún hoy puede ser distinguido que pasa por debajo del actual depósito de agua. El paisaje del término municipal por aquel entonces lo podemos imaginar muy diferente de cómo es hoy en dia. El Campo de Romanos era un bosque continuo de carrascas y rebollos, con pequeñas manchas de cultivo abiertas en las vegas, que son las zonas más fértiles.

El antiguo poblado celtíbero es la causa por la que este relieve sea denominado “El Castillo”. En el pasado, durante mucho tiempo quedaron en lo alto del relieve los restos de construcciones y murallas de grandes piedras. Los habitantes de Villarroya utilizaron estas ruinas para la construcción de grandes edificios (como la ermita, la iglesia u otros) hasta acabar completamente con los restos celtíberos. Los principales restos que han llegado hasta la actualidad son pequeños fragmentos de un muro defensivo y el foso. En el término municipal de Villarroya del Campo se encuentra probablemente otro yacimiento de época celtíbera en el paraje del Alcocer, que podría corresponder a una construcción defensiva o de vigilancia, más que a un poblamiento.

Los poblados celtíberos fueron sometidos por los romanos en torno al siglo II a.C., tras lo cual la mayoría de ellos fueron abandonados. En la época romana, los poblamientos, en forma de villas romanas se situaban en el fondo de las vegas y valles, como ocurre en las villas encontradas en Mainar o Badules. No se han encontrado vestigios romanos en Villarroya del Campo, lo que sugiere que el área probablemente no estuvo habitada en aquella época.


 
  Historia medieval y moderna (siglos XII al XIX)
 
 


No existe información sobre los posibles poblamientos humanos desde el periodo romano, visigodo, ni sobre el largo periodo musulmán. Los musulmanes dominaron durante más de 400 años Daroca y su área de influencia.

Los orígenes del núcleo de Villarroya del Campo como tal se sitúan en el siglo XII como pueblo de colonización cristiana. Tras la toma de Daroca en torno a 1122 por Alfonso I el Batallador frente a los musulmanes, la principal estrategia defensiva para el control del territorio fue su repoblamiento. Para ello se reforzaron las poblaciones ya existentes (por ejemplo, Mainar, Romanos, Burbágena o Langa ) y se crearon numerosos pueblos nuevos identificables generalmente por incluir las palabras villa- (Villadoz, Villarreal, Villahermosa) o torre- en su nombre (Torralbilla, Torremocha, Torrijos) o por su significado atractivo (Vistabella, Fombuena, Cuencabuena). Estos pueblos fueron repoblados principalmente con gentes del norte de España y sur de Francia, como atestiguan el nombre de algunas nuevas poblaciones (Herrera de los Navarros, Navarrete) o incluso apellidos (Navarro, ¿Roche?). Fue entonces, en el siglo XII o XIII, cuando se definen los límites del término municipal que han llegado hasta nuestros días con muy pocas modificaciones. En este momento inicial de repoblación fue cuando se produjeron las mayores roturaciones agrícolas en el Campo de Romanos, que pasó de ser una llanura dominada por bosques a un paisaje con importante presencia de cultivos de cereal. Las manchas de carrascas y rebollos que quedaron fueron paulatinamente eliminadas desde entonces hasta dar lugar a la llanura cerealista que es hoy el Campo de Romanos.

Desde su fundación Villarroya del Campo perteneció a la Comunidad de Daroca, hasta 1837 cuando este tipo de Comunidades fueron suprimidas creándose las provincias que actualmente conocemos. De esta forma, la mayor parte de la historia de Villarroya del Campo, desde su fundación hasta el siglo XIX, es decir más de seiscientos años, ha sido común con el resto de pueblos que formaron la comunidad de Daroca. La Comunidad de Daroca, incluía a más de 100 villas o aldeas, en una superficie que iba desde Cariñena por el norte hasta Singra por sur, y desde Gallocanta por el oeste hasta Muniesa por el este. Estaba dividida en seis sesmas: Barrachina, Gallocanta, Honor de Huesa, Langa, Jiloca y Trasierra. La mayor parte del Campo de Romanos pertenecía a la sesma de Langa, sin embargo Anento y Villarroya se incluían en la Sesma de Gallocanta. El señor natural de la Comunidad de Daroca era el Rey de Aragón (y posteriormente de España), sin embargo las comunidades de aldeas de Aragón, como la de Daroca, presentaban un funcionamiento notablemente autónomo, sin la existencia de señores feudales y con sus propios órganos de gobierno. Gracias a la abundante documentación de la época existente en los Archivos de la Comunidad, es posible en la actualidad conocer aspectos muy precisos de la vida de Villarroya del Campo prácticamente desde su fundación, como por ejemplo los nacimientos y defunciones, los tipos de cultivos y las cuantías de las cosechas, número de cabezas de ganado, los procesos de roturación de tierras, los impuestos que se pagaban o el régimen de propiedad de las tierras. En relación a la población, en la tabla siguiente se muestran diferentes censos realizados en Villarroya desde el siglo XV al XIX. Como se puede observar la población de Villarroya fue durante la mayor parte de su historia de 20 a 22 fuegos o vecinos, lo que equivale aproximadamente de 100 a 110 habitantes.