continuación...

Los principales testigos existentes en Villarroya del Campo de su historia medieval y moderna son la ermita de San Bartolomé, la iglesia de la Virgen del Rosario, el horno y el peirón. Existía una tercera iglesia en el pueblo en el barrio del Arrabal, de la cual en la actualidad únicamente quedan un pequeño muro de sillares, así como diversas lápidas que han aparecido en los alrededores.

La ermita de San Bartolomé fue construida en el siglo XII, es decir, en la misma época aproximadamente que la fundación del pueblo. Se puede decir, por tanto, que el pueblo es tan viejo como la ermita y viceversa. La ermita es un sencillo edificio de tapial y ladrillo, donde destacan unos potentes contrafuertes de piedra. En el interior de la iglesia, se encontraba un valioso retablo gótico del siglo XV, que recientemente fue trasladado a la iglesia de la Virgen del Rosario.

La iglesia de la Virgen del Rosario, es el mayor edificio de Villarroya del Campo y fue construida en el siglo XVII, es decir se trata de un edificio muy posterior a la ermita y a la tercera iglesia ya desaparecida. Dentro de la iglesia destaca un gran retablo, que con 31 tablas es uno de los mayores de la comarca. Se atribuye a la escuela de Daroca y su conformación actual es fruto de la combinación de tres retablos distintos, dos datados en el siglo XV y otro en el siglo XVI.

El horno es un potente edificio de tapial y piedra; en la actualidad no se sabe la época de su construcción, pero por sus características y posición en el pueblo, bien podría ser muy antiguo. Finalmente, en una de las salidas del pueblo se erige un elegante peirón extraordinariamente bien conservado y restaurado. Es de ladrillo con base de piedra. Su situación marca la principal vía de comunicación que atravesaba el término de Villarroya del Campo, el actual camino de Mainar-Retascón, que desde época romana constituía un importante ramal del Camino Real (Zaragoza-Valencia). Este camino salía del Camino Real en Villarreal del Huerva, y pasaba por Mainar, Villarroya del Campo, Retascón hasta llegar a Daroca.

 
  Historia reciente (siglos XIX y XX)
 
 


En 1838 la comunidad de aldeas de Daroca fue disuelta y se crearon las provincias que actualmente conocemos, por lo que Villarroya pasó a formar parte de la provincia de Zaragoza. Además a partir de 1835 Villarroya pasó a llamarse Villarroya del Campo, tal y como se conoce ahora, para diferenciarse otros pueblos con el mismo nombre (en adelante Villarroya de los Pinares y Villarroya de la Sierra). En la misma época, y dentro de la misma corriente reformadora de influencia ilustrada francesa, en 1845 se creó la Ley Municipal, que exigía un mínimo de 30 vecinos (150 habitantes) como condición necesaria para mantener el ayuntamiento. Villarroya del Campo, al no contar con el número suficiente de vecinos, tuvo que agregarse al pueblo de Villadoz, al cual pertenecería hasta el 4 de julio de 1954, fecha de la desagregación. El día oficial de la desagregación y reinstauración del ayuntamiento ha sido sin lugar a dudas la fecha más señalada de la historia política reciente de Villarroya del Campo, como atestiguan las abundantes fotografías que afortunadamente se conservan. Otras fechas también para recordar son la llegada de la electricidad en torno a 1925, el agua corriente en 196X, y la llegada de la era industrial a la agricultura, representada por la primera trilladora en 196X, que supuso el abandono de las técnicas de producción agrícolas basadas en la fuerza humana y animal que habían sido utilizadas, sin apenas cambios, desde la creación del pueblo en el siglo XII.

Los importantes cambios socioeconómicos ocurridos en España durante la segunda mitad del siglo XX han producido, como en el resto de los pueblos vecinos, un fortísimo proceso de éxodo rural, principalmente hacia Zaragoza y en mucha menor medida a Daroca. En la Tabla inferior se muestra la evolución de la población del municipio en el siglo XX. Este despoblamiento rural es sin lugar a dudas el principal cambio social ocurrido en Villarroya del Campo desde su fundación, hace ya más de setencientos años.